Argentina ya consiguió el objetivo que Javier Mascherano propuso: "jugar los siete partidos". Pero ¿cuándo jugará el último? ¿sábado o domingo?
Para algunos desafortunados que jamás vieron a la selección en una instancia tan cercana, tan próxima a salir campeón, hoy es un día severamente importante. Todo el mundo se prepara, ya en este medio día la gente comienza a desaparecer, a encerrarse en una especia de concentración aferrándose a su camiseta, al vaso que tenían cuando el Pipa la embocó; a todas esas cabalas que nos hacen sentir que hacemos nuestra parte, que nos hacen sentir otro integrante, que nos hacen decir "nosotros" la Argentina.
A veces es lamentable (inclusive para mí, fiel a la práctica cabadulera) saber que estos rituales poco tienen que ver con las cualidades físicas o futbolistas de los jugadores o en el rendimiento de los mismos participantes del encuentro, entre las decisiones de los árbitros y los técnicos, que bien pueden ayudarte a ganar el partido o pueden ser tus verdaderos verdugos.Pero eso solo se sabe en el momento posterior a los himnos, donde la pelota comienza a rodar.
La selección argentina saldrá con el equipo que formó luego de la lesión de Di Maria, aunque lo único que necesitamos repetir es la solides mostrada ante Bélgica. Esa cualidad que tanto se le criticó a este equipo en su afán de atacar dejando muy endeble su última línea. Esa cualidad que hoy podemos decir que se consolidó a través de las fases y con el rendimiento esperado de algunos, como Garay o Zabaleta, con el sorpresivo desarrollo de otras, como Romero y Rojo, o con la inclusión de Demichelis por Fernández, otra muestra de Sabella de que no se casa con nadie.
Enfrente dejaremos de tener a revelaciones o equipos de segunda y tercera línea, hoy enfrentamos a un conjunto con mucha historia y con buen presente. Ya no es aquel equipo que en 2010 perdió la final con España, le faltan creadores de juego como Vaan Der Vart o Strootman (otra estrella que se perdió el mundial por lesión) y Sneijder ya no es el del Inter multicampeón. Pero este equipo es de los más inteligentes, mas agresivos y que mejores condiciones físicas tienen. Cortan el juego rival con faltas "tácticas" como agarrones y obstrucciones; son explosivos de contra y fatales si les permitís patear; y demuestran que pueden correr los noventa minutos y otros treinta más, para después liquidarte el arco desde los doce pasos si es necesario. Es un gran equipo, con un técnico que dejó de lado la idiosincrasia holandesa en el fútbol heredada de Cruyff con el fin de lograr su meta: ganar la Copa del Mundo.
Sin embargo, que sería del combinado holandés sin su mejor jugador, ese que revolcó a Casillas, ese que quebró a Australia, ese que desbordó y obligó a Chile a cruzarse con Brasil, ese que inventó la clasificación a cuartos contra México; ese es Robben, que se quitó de encima esa marca de perdedor de finales donde fallaba en las definiciones y hoy es más que nunca la estrella, bandera e ídolo no solo de Holanda, si no también del Bayer Munich.
Es por él que pasa la cuestión: ¿porqué lado atacará? ¿Zabaleta-Pérez? ¿Rojo-Lavezzi? ¿Será tan bien marcado que buscará a espaldas de Mascherano? ¿Cómo parar a un tipo igual de veloz que Rojo con la diferencia de él lleva la pelota atada al pie? Demichelis opinó cómo: "hay que rasparlo". Pero no seamos tontos, esto no es el barrio y lo que más va a querer Arjen Robben es que lo toquen, que lo bajen, que lo tiren. Las pelotas paradas son beneficiosas para este conjunto tan alto y él lo sabe.
A pesar de su estrategia y del plantel que formen los jugadores por quienes Máxima hincha, son dependientes de Robben. No es que Argentina no sufra el mismo defecto con la Messidependencia, pero hasta ahora hay otros jugadores argentinos que también les gustó ser goleadores y esperemos que puedan seguir siéndolo.
Esperemos que no caigamos en la humillación, y tampoco nos confiemos si somos unas maquinas, pero ya estando tan cerca de jugar en el Maracaná, quién no tiene ganas de sentarse en el mismo lugar, de usar la misma ropa y parecer un supersticioso de mierda con tal de volver a ver a la selección jugar el domingo, y no el sábado.
Martín Ismael Juara, el repiqueteo, la elongación y un buen ahogo son mis cualidades en la entrada en calor.
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