Auspicia

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martes, 8 de julio de 2014

Simplemente Mineirazo

Ni aquél hincha de la selección argentina que llevaba, cual bebé recién nacido, la columna vertebral en alusión a la lesión de Neymar podrá imaginar manera dolorosa, exagerada o burlona de explicar la caída más penosa en la historia de la selección brasilera; una caída a la altura del Maracanazo.

 

  Hoy es un día imborrable del fútbol en el marco de un mundial espeluznante y explendido al mismo tiempo, lleno de manchas por precaria infractustura y corrupcion pero con un nivel de juego, goles y emociones inigualable, pero que venía anunciando que el anfitrión era más candidato por su pasado que por su presente.

  Cuando Brasil empezó, impulsado por su obligación de protagonizar como anfitrión y como consecuencia a la ausencia de su astro, parecía que podía imponerse frente al seleccionado alemán. Pero cuando los partidos van 0-0, todo es posible y toda hipótesis o premonición puede aferrarse al más mínimo detalle o atisbo de que puede concretarse.

  Como un remake de los cuartos de final de Sudáfrica, donde Argentina sufrió no solo a Alemania, si no que también sufrió a Muller en un pelota parada a pocos minutos de comenzar el juego, Brasil permitió a éste definir ¡solo! frente a Julio César luego de un córner. Sin embargo, estas falencias no desaparecieron y a pesar de que Brasil intentaba recuperarse, Alemania no aflojó, presionó y el baile comenzó. 

  Primero (el segundo en realidad) el conjunto germánico tocó la pelota de derecha al centro, y luego de que ni Fernandinho ni ningún otro pudiera cortar el pase, Kroos puso la pelota en cortada a la entrada en diagonal de Muller, quien de primera pivoteó y dejó solo a quien segundos después de convertir se había convertido en el máximo goleador en la historia de los mundiales con 16 tantos, superando nada más y nada menos que a Ronaldo, otro dolor de cabeza para los torcedores brasileros. Los toques, los pases entre líneas, los pivoteos alemanes sumados a la tibieza de los defensores brasileros se repitieron a lo largo de todo el partido, pero bastó con nueve minutos de esta fórmula para que Alemania se fuera al vestuario con la clasificación prácticamente concretada.


Klose se transformó en el máximo artillero en mundiales superando los 15 goles de Ronaldo.

  La actuación defensiva de Brasil venía siendo dejada de lado porque el seleccionado seguía avanzando pero ya había dado un señal muy clara cuando contra Colombia Maicon pierde el balón que deriva en el penal de James porque no tenía a quien dársela. Contra Alemania las cosas empeoraron, en todos los goles hay clara superioridad de los defensores sobre los delanteros pero en todas las ocasiones las marcas se pierden o ni siquiera se marca, algo imperdonable contra las maquinas alemanas. 

  Además de la actuación defensiva, el medio campo brasilero jamás estuvo presente ni en la ayuda defensiva ni en el armado de juego. Es un ejemplo claro el gol de Khedira, porque Hummels avanza con pelota dominada desde su campo hasta casi tres cuarto de campo sin que nadie lo cortara. Y esta falencia en una zona vital de la cancha también se evidencia porque el puesto fue ocupado por primera vez entre  Fernandinho-Luis Gustavo, mientras que en el resto de los partidos los lugares fueron alterados constantemente y jamás pudo repetirse los apellidos.

  Para seguir empeorando el panorama brasilero, sin la participación de Neymar (el único que buscaba hacerse cargo del juego, de la presión a pesar de no estar en su mejor nivel) el equipe se quedó sin conexiones entre el medio y la ofensiva donde ni Fred, ni Hulk pudieron concretar ataques. Solo puedo rescatar las buenas intenciones de Bernard durante todo el partido, desbordando y tratando de rematar al arco.

  El segundo tiempo solo sirvió para abultar el resultado, con la Mannschaft bajando el ritmo y esperando que los errores defensivos de Brasil volvieran a aparecer. Por el otro lado el conjunto de Scolari intentaba llegar al descuento para que aquellos ilusos que creyeran en una posible remontada volvieran a soñar, pero ahí fue donde apareció otra de las claves de esta Alemania hipercandidata: su arquero Manuel Neuer. El cancerbero alemán tapó una y otra vez cualquier insinuacion carioca lo cuál dejaba a su conjunto solo preocuparse por cuando vendría otro gol. Y fue con el ingreso de Schurrle, que definió luego de quizás la jugada que con más ADN barça vi en este torneo. Una jugada donde luego de toques de un lado al otro Khedira (volante central) recibe y centra como un extremo para Lahm (lateral derecho) que dentro del área habilita al 9 que define "solo" rodeado por los cuatro defensores más el arquero verdeamarelho, que nada pudo hacer. 

  Lo que ocurre luego sigue la misma lógica: con Brasil atacando por inercia, con jugadores desparramados por todos lados como David Luiz o Marcelo dentro del área alemana, y con un amplio espacio para el contra golpe alemán que termino marcando su séptimo gol en solo trece remates al arco rival y la goleada más abultada en la historia de una semifinal de un mundial. 

  El gol del orgullo llegó, pero, el partido había concluido hace rato, mucho antes de que los hinchas locales le gritaran ole a su selección y que aplaudieran al conjunto teutón.


La unidad y festejo alemán, contra la desazón y la división del conjunto brasilero.

  Por más rivalidad existente, es una derrota triste de presenciar. Esto nos demuestra que con la historia y la localía no se gana, y que en cambio con un trabajo conectado entre la liga, la federación y los equipos se puede instaurar una idea de juego y moldear jugadores que demuestren dentro de la cancha lo que es jugar al fútbol. Felicito y envidio a la selección alemana, por sus jugadores, por su técnico, por su perseverancia al seguir desarrollando esta idea a pesar de no poder (todavía) coronarla con un titulo. 

  Mañana es nuestro turno, y a pesar de que creo que somos un conjunto más maduro que Brasil y que nosotros mismos al comenzar la competencia, tendremos que enfrentarnos a Holanda para mantener vivo no solo nuestro sueño, si no también que en América, ganan los equipos sudamericanos. Esperemos que este mundial deje de darnos sorpresas, y que el dato siga cumpliéndose.



Martín Ismael Juara, el suplente con la 14. 



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