A pocos días de Toronto 2015, el tenis argentino volvió a sonreír. Lo hizo de la mano de la santafesina Paula Ormaechea. En el ITF de Padova, Italia, Paula se consagró luego de dos años sin levantar un trofeo. En su mejor versión, tuvo un certamen redondo y recuperó el primer puesto en el ranking nacional- lo ostentaba María Irigoyen desde hacía algunas semanas.
En la antesala a los Panamericanos, la sunchalense sumó el décimo título en ITF y su actuación permite animarse a pensar en una próspera segunda parte del año.
Analizando juego por juego, Ormaechea fue creciendo y consolidándose. A base de personalidad y jerarquía para sobreponerse en algunos momentos, llegó a la final decidida a llevarse el premio mayor. Tal fue la magnitud del rendimiento de la tenista, que los números evidencian que solamente perdió dos sets a lo largo de toda la competición.
Paula sorteó cada escollo que se le puso enfrente. Una reivindicación al esfuerzo lo que consiguió la argentina y más si analizamos el opaco presente del tenis actual de nuestro país.
Su primera víctima fue la local Georgia Brescia. Le ganó 6- 3 y 6- 1. Un resultado abultado que delataría el rendimiento en los futuros cruces. En la segunda instancia, la francesa Fiona Ferro fue quién le robó el primer set a nuestra representante. 6- 3, 2-6 y 6-2 para hilvanar su segunda victoria consecutiva. Llegó así la mexicana Marcela Zacarías, séptima favorita. Doble 6- 1 para la oriunda de Santa Fe. El segundo set que perdió Ormaechea fue en la semifinal ante la brasileña Gabriela Ce. En un choque equilibrado, la campeona superó a su rival por un marcador de 6-3, 3- 6 y 6- 3. Así, obtuvo un boleto directo a la final. Allí se topó ante la húngara Reka Luca Jani. Se impuso 6- 3 y 6- 4 para consagrase en el extremo oriente del país europeo.
Más calificativos quedarían de más para subrayar el tremendo triunfo de Paula. A pensar ahora en lo que viene, que esperemos sea por la senda ganadora.
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