No solo es rescatable su planteo táctico, sino todo el planeamiento que realiza en las prácticas y los partidos. Tanto así, que en su visita y debut en la Libertadores, Marcelo Gallardo tomo los recaudos necesarios para que su River sufriera lo menos posible la altura de Oruro... pero no siempre todo sale como estaba previsto.
San José no lo podía creer. La felicidad rebalsaba de sus hinchas y sus jugadores. Cómo no ser así, si le ganaban al campeón de la Recopa arrebatandole el invicto internacional de Gallardo.
Cómo no ser así, si podría haberlo perdido en el primer tiempo, donde River tuvo las chances en los pies del Pity Martinez. Pero pudo aguantar los esporádicos y pensados ataques millonarios, hasta que en el segundo tiempo, donde el empate era negocio, Barovero les abrió el arco.
El arquero riverplatense venía siendo, y es, una de las claves del equipo mullticampeón. Sin embargo, nadie es ajeno a un mal día. Primero no pudo rechazar un centro de Reyes (el primo del Sapito Encina hablando sobre su físico), movedizo extremo boliviano, dejandole la pelota servida a Orue, quien no rechazó tamaño regalo.
A falta de pocos minutos, y a pesar del buen partido de Balanta, Ponzio y Mora, el empate parecía improbable. ¿Pero que San José metiera otro gol? Eso era digno de ser apostado.
La pelota no dobla, se dijo alguna vez. Valverde, lateral izquiero, confiaba en esas palabras. Casi cuarenta metros recorrió su disparo, y dejó a Barovero mirando como la pelota sellaba el 2-0 a dos minutos de terminar el partido.
Las medidas y los recaudos fueron tomados, y se seguirá haciendo. Esta derrota no refleja el buen planteo de River, que tendrá la chance de redimirse de local el próximo jueves contra Tigres de México en el Monumental.
Cómo no ser así, si podría haberlo perdido en el primer tiempo, donde River tuvo las chances en los pies del Pity Martinez. Pero pudo aguantar los esporádicos y pensados ataques millonarios, hasta que en el segundo tiempo, donde el empate era negocio, Barovero les abrió el arco.
El arquero riverplatense venía siendo, y es, una de las claves del equipo mullticampeón. Sin embargo, nadie es ajeno a un mal día. Primero no pudo rechazar un centro de Reyes (el primo del Sapito Encina hablando sobre su físico), movedizo extremo boliviano, dejandole la pelota servida a Orue, quien no rechazó tamaño regalo.
A falta de pocos minutos, y a pesar del buen partido de Balanta, Ponzio y Mora, el empate parecía improbable. ¿Pero que San José metiera otro gol? Eso era digno de ser apostado.
La pelota no dobla, se dijo alguna vez. Valverde, lateral izquiero, confiaba en esas palabras. Casi cuarenta metros recorrió su disparo, y dejó a Barovero mirando como la pelota sellaba el 2-0 a dos minutos de terminar el partido.
Las medidas y los recaudos fueron tomados, y se seguirá haciendo. Esta derrota no refleja el buen planteo de River, que tendrá la chance de redimirse de local el próximo jueves contra Tigres de México en el Monumental.
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