Mientras casi todo el plantel argentino hizo fútbol o trabajos regenerativos, un Di María convencido y entusiasta realiza trabajos con pelota más pasadas de velocidad para poder estar a disposición en el duelo del domingo contra Alemania.
Iban tan solo 30 miutos cuando todos sentimos el pinchazo. Esperabamos un peor pronóstico luego de ver a Ángel sentado con hielo en su muslo derecho. Y horas más tarde, se confirmó: una ruptura muscular en el recto anterior de la pierna derecha, un desgarro.
A pesar de este parte, según Daniel Martínez, médico de la selección argentina, como es una lesión de grado uno (es un estiramiento o rotura de alguna fibra muscular pero donde la persona solo experimenta una molestia ligera en la que mantiene una movilidad completa) la recuperación podría darse en menos de siete días, como se especula en estos casos.
¿Es posible una recuperación tan corta? En este mundial ya ocurrió que un jugador pidiera jugar a pesar de su lesión, la misma que sufre el 7 argentino, y con la ayuda de los médicos, más los vendajes y la presión ejercida sobre la zona, logró completar 106 minutos de juego. Hablamos del chileno Gary Medel, que previo al cruce por octavos de final sufrió un desgarro más grave que el de Di María pero eso no le impidió enfrentarse al Scratch de Scolari.
Casi una obra de arte el vendaje sobre el muslo derecho de Medel.
En este caso el cuerpo médico chileno recurrió a la modalidad tradicional para la recuperación, con el uso de hielo para desinflamar, vendajes que presionan en la zona y mantener la pierna levantada lo más posible. Pero este no es el caso del jugador del Real Madrid, quien acudió a la utilización de células madres adultas para acelerar el proceso de recuperación.
Esto nos trae a la cabeza cuando Diego Costa para poder jugar la final de la Champions League utilizó placenta de caballo, la cual parecía milagrosa aunque solo duró ocho minutos su efecto mágico.
Con respecto a nuestro Ángel, él ya había utilizado eficientemente esta técnica con su equipo en España para poder disputar las fases finales de la más prestigiosa competición europea, y ahora parece volver a funcionarle. El tratamiento consiste en la aplicación de células madre mesenquimales que se encuentran en la formación de cartílagos y fibras además de poder formar tejidos conectivos. No es esta la única cualidad por la cual las utilizan en este tipo de lesiones, si no que también se ha descubierto que tiene una gran capacidad antiinflamatoria.
Ahora solo resta que el autor del gol contra Suiza sea probado en el Maracaná, y si responde como viene haciendo, es posible que su titularidad se concrete al igual que su sueño de jugar la final del mundial.
La intensidad de los trabajos aumenta a la par de la esperanza del conjunto albiceleste de contar con Ángel en la final.
Esperemos que Argentina pueda utilizar a Ángel Di María, ya sea desde el arranque o como carta de cambio; que sus ganas de jugar una final del mundo sean mayores de las que tenía el pitbull de enfrentar a Brasil; y que los resultados sean más eficientes de lo que fueron para el nueve hispanobrasilero a quién de poco le sirvió el tratamiento.
Martín Ismael Juara, el suplente con la 14.


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